Serra Foradà, descubriendo el Castillo de Al-Azraq y sus alrededores

El pasado domingo 15 de junio En Ruta visitamos parte de la Serra Foradà en La Vall de Gallinera. El día era perfecto, sol pero sin demasiado calor, y una continua brisa que en principio ayudaría a soportar el calor, pero que esperábamos que no aumentara con la altura. Salimos desde Benissili, el primer pueblo que encontramos en “la vall” si venimos desde Alcoy.

Nos adentramos en un “bosque” de cerezos… ¡y ya ha empezado la ruta!; La Vall de Gallinera también es conocida como el “valle de la cereza”, ya os imagináis porque.

En primer lugar ascendimos al antiguo Castillo de Benissili, también conocido como Castillo de Alcalá o Castillo de Al-Azraq, este último recibe el nombré del caudillo musulmán que vivió por esas tierras allá por el siglo XIII, famoso por los intentos de asesinar a Jaime I y de conquistar la ciudad de Alcoy.

Pujada al Castell d'Al-Azraq

El castillo está situado en una atalaya natural la cual debió de ser un lugar estratégico muy bueno en su época, y aunque hoy en día ya no tenga sentido, sigue dejándonos unas maravillosas vistas hacia la Serra Foradà y La Vall de Gallinera.

Panorámica de la Serra Foradà

Dejamos el Castillo de Al-Azraq atrás y continuamos nuestro camino hacia arriba a buscar la cruz del Alt de Morteres. No nos llevó mucho tiempo, además durante el ascenso nos dimos cuenta de que no somos las personas aficionadas a la montaña las únicas que usamos este sendero, pues resulta estar repleto de excrementos e incluso meadas de cabra, tanto que el olor era notable en toda la zona. Seguimos el sendero hacia el alto con la esperanza de que alguna cabra montesa nos alegre la subida con su presencia, pero no hubo suerte. Llegamos al Alt de les Morteres y desde allí ya avistamos nuestro próximo y último objetivo, el Tossal del Xarpolar.

Tossal del Xarpolar

El Tossal del Xarpolar es una altiplanicie, su interés reside en que, al igual que los musulmanes aprovecharon la atalaya natural para ubicar su castillo, aquí fueron los íberos quienes decidieron asentarse más de 1500 años antes. Hoy solo quedan unas cuantas rocas, suficientes para distinguir el muro de defensa y algunas viviendas.

Después de contemplar La Vall de Gallinera desde aquí, tratando de imaginar como serían estas mismas vistas que tendrían los íberos más de dos milenios atrás y que nosotros ahora contemplamos, sin pueblos, sin cultivos, sin carreteras, sin lineas eléctricas… aun más bello; empezamos a bajar hacia Benissili entre los impresionantes muros de roca de la zona que nos dan una agradecida sombra de medio día.

Serra Foradà desde Benissili

¿Y como mejor que acabar esta bonita ruta que reunió tanto aspectos naturales como culturales que con un agradable y refrescante baño en una poza natural? Así que nos dirigimos hacia el Barranc de l’Encantada para comer, bañarnos y relajarnos en el Gorg del Salt.

Gorg del Salt en el Barranc de l'Encantada

Un lugar fantástico para finalizar una ruta en un día caluroso.

  • Emilio Boluminii

    Me ha gustado la narración es sencilla y fácil de comprtender