Puesta de sol desde la cima del Benicadell

Las vistas desde la cima del Benicadell son espectaculares, pero, ¿la puesta de sol? Eso mismo nos preguntamos en “en ruta”, así que la semana pasada decidimos no esperar más y el domingo por la tarde nos pusimos a ello.

Nada más empezar la ruta desde la caseta del guardia las vitas de la cara norte del Benicadell son impresionantes.

El enorme muro de roca da la sensación de ser infranqueable.

Cara norte del Benicadell

Por la tarde el sol ya no aprieta, de modo que la subida se hace más agradable dentro de lo que cabe en estos calurosos días algo fuera de época.

La diversidad de vegetación es notable en esta montaña, su belleza y el hecho de  intentar identificar alguna planta que encontramos y escapaba a nuestro conocimiento, nos hizo más llevadera la subida. ¡Siempre se aprende algo nuevo cuando vas a la montaña!

Subida norte al Benicadell

Después de un rato de camino y visitar la “Cava del Benicadell”, nos metemos de lleno en la cresta que marca el último tramo de la subida a la cima. Increíble las vista de las cresta desde la cima.

Cresta del Benicadell

Una vez arriba el frío se ha apoderado por completo del ambiente, así que decidimos bajar de la cresta hacia un lugar más resguardado para cenar mientras esperamos la puesta de sol.

Y por fin, tras el esfuerzo y la espera llega la recompensa, el sol se pone en la “Vall d’Albaida”. Además, un inoportuno pájaro decide adornar esta bonita estampa deleitándonos con su paso en el instante de la foto.

Puesta de sol en el Benicadell